The bystander apathy effect o El efecto de apatía del espectador

Quisiera compartir con ustedes un experimento que leí hace poco que me pareció bastante interesante y a la vez bastante deprimente sobre cómo actuamos usualmente frente a situaciones de emergencia.

Empezaré narrando una pequeña historia.

Una mujer llegaba a su casa. Aparcó su coche, se bajó y se dirigió a la entrada del edificio de su departamento. De pronto, un tipo apareció de la nada y la atacó brutalmente. Le clavó un cuchillo dos veces en la espalda.

La mujer empezó a gritar pidiendo ayuda, diciendo "Me han acuchillado, ayuda", hasta que un vecino desde el lugar donde estaba gritó al hombre que la deje en paz y que llamaría a la policía si no se iba.

El hombre asustado huyó rápidamente mientras la mujer se paró con mucho esfuerzo y entró al edificio. Luego de unos 10 minutos, el hombre regresó, entró al edificio y encontró a la mujer tratando de abrir la puerta de su departamento. Al estar en un ambiente más escondido, decidió atacarla otra vez, violarla y robarle su dinero.

Poco después, una vecina del edificio la encontró y llamaron a la ambulancia. La mujer murió poco después a causa de todo lo ocurrido.

Cabe mencionar que todo esto se dio frente a muchos testigos (38 aproximadamente). Muchos vecinos vieron cuando la mujer fue atacada por primera vez. Algunos llamaron a la policía pero no dieron una descripción concreta del asunto, diciendo cosas como que "una mujer fue golpeada pero se ha levantado y ha entrado a su edificio".

Este caso es real, pueden buscarlo escribiendo en Google el nombre de la mujer, Kitty Genovese. Este trágico suceso ocurrió en Estados Unidos en 1964. El asesino fue Winston Moseley.

Una vez presentado este caso, surgen muchas dudas y principalmente indignación por saber que, a pesar de haber muchos testigos, nadie ayudó realmente a Kitty.

A partir de esto, John Darley y Bibb Latané decidieron hacer un pequeño experimento socio-psicológico.

Darley y Latané reunieron a un grupo de estudiantes universitarios para un discusión sobre problemas personales. El experimento consistía en que cada estudiante pasaría a un cuarto donde estaría solo y empezaría a charlar con otra persona, en un cuarto distinto, mediante unos audífonos y un micrófono. Cada estudiante tendría su turno, donde los demás micrófonos se apagarían y así los demás puedan escuchar la historia del emisor sin interrumpir. El fin de separarlos en habitaciones distintas era para dar la privacidad correspondiente y así los estudiantes se sientan cómodos y tengan el anonimato necesario para poder contar sus experiencias personales.

Este experimente tenía dos partes; la primera era cuando un estudiante se comunicaba con una sola persona (en ambientes separados, como ya mencioné más arriba) y la segunda parte era cuando 5 estudiantes se comunicaban, por turnos (y nuevamente en ambientes separados).

Lo que no sabían los estudiantes al realizar este experimento es que las voces que oían eran grabadas y entre una de las voces, estaba una persona que mencionaba tener ataques epilépticos constantes y que cada cierto tiempo sufría de ellos.

El inicio del experimento se daba cuando este personaje ficticio empezaba a tener un ataque epiléptico en el momento de la conversación con el estudiante. Se evaluaron las reacciones de los estudiantes cuando estaban hablando sólo los dos (el estudiante y la voz grabada de la persona con ataques epilépticos) y cuando estaban conversando las 5 personas y el estudiante (5 voces grabadas, entre ellas la de la persona con ataques epilépticos y el estudiante).

Los resultados no fueron muy alentadores.

En el caso de la primera parte del experimento (la conversación uno a uno), el 85% de los estudiantes buscaron ayuda inmediatamente, pero en la segunda parte del experimento (donde conversaban 6 personas), sólo el 31% de los estudiantes buscaron ayuda inmediatamente.

¿Qué nos dice todo esto?

Hay mayor probabilidad de que alguien realmente te ayude en una emergencia cuando es la única persona que está ahí, que si estuviera con un grupo de personas (que también son testigos de la emergencia).

Tiene mucho sentido si lo piensan un momento. Si eres la única persona que sabe que alguien está en algún problema muy grave, tendrías que ser bastante desalmado para no hacer nada (como tu ex o esa persona que te deja en visto los mensajes).

En cambio, cuando hay muchas más personas como testigos frente a una emergencia, pueden ocurrir muchas cosas, como las siguientes:
-Difusión de la responsabilidad: Dado que hay muchas personas en el lugar, la persona tiende a pensar que es muy probable que alguien más acuda a ayudar, por lo que se sienten menos responsables.

-Ignorancia Pluralista. Al ver que nadie está haciendo nada frente a la situación, la persona empieza a pensar que quizás no es para tanto y su ayuda no es requerida. Si nadie hace nada, ¿por qué habría yo de hacerlo? Quizás mi ayuda no es muy necesaria si nadie está haciendo algo.

-La persona puede pensar que no está completamente calificada para ayudar, por lo tanto se abstienen de hacerlo. "Esta persona está teniendo ataques epilépticos pero yo no soy doctor ni enfermero, quizás otra persona del grupo sabe más del tema y podrá ayudar mejor que cómo yo lo haría.

-Al estar frente a tanta gente, muchas personas que dan mucha importancia a su imagen, tienen el temor de que puedan quedar en ridículo. Para evitar esto, prefieren no hacer nada.

-Miedo. Miedo a muchas cosas realmente. Quizás la persona va a rechazar mi ayuda, quizás podría empeorar las cosas si le ayudo, quizás esa persona podría demandarme legalmente si no le ayudo correctamente, quizás si le ayudo y se muere, la culpa caería en mí, etc, etc.

A este fenómeno, se le ha llamado "el efecto de apatía del espectador" y pasa, pasa mucho. A mí me ha pasado, no en casos extremos como éste, pero sí quizás cuando alguien solicitó ayuda con, no sé, un préstamo o de algún trabajo y preferí mantenerme a raya pensando que era muy probable que otra persona aparecería y le ayudaría.

Yo usualmente me siento identificado con el miedo por experiencias pasadas. Una vez ayudé a una chica que se desmayó y la cargué hasta una banca y la ayudé hasta que despertó, pero mis amigos que estaban conmigo se burlaron porque pensaban que sólo lo estaba haciendo por "donjuán" o porque quería algo con la chica. Otras veces he ofrecido mi ayuda y simplemente la rechazaron. Estas razones pueden hacer que en otras ocasiones me abstenga un momento de ayudar inmediatamente. Aunque claro, no me malinterpreten, si ocurriera algo como este caso, o en un robo o en otro caso de emergencia, no creo que llegaría a ese extremo (y espero ustedes tampoco).

Este post es para reflexionar sobre cómo la humanidad se de-sensibiliza muchas veces frente al dolor ajeno. Debemos mejorar esto inmediatamente. Si alguna vez te pasó algo así, espero esto te ayude a reflexionar sobre tu forma de actuar y en un futuro, si se presenta una ocasión parecida, puedas hacer lo correcto.


Comentarios