La sirena de Cabo Santo Agostinho
De sorpresa, a ella la conocí.
Como una sirena, del mar salió.
Me habló en portugués y me sonrió.
Mi corazón se paró cuando la vi.
Tanta hermosura jamás conocí.
Su cuerpo moreno me hipnotizó.
Su hermosa sonrisa me cautivó.
Una atracción se adueñó de mí.
En la playa, ambos nos conocimos.
De Santo Agostinho, ha venido.
Y al mirarnos, ambos sonreímos.
Por horas, conversamos y reímos.
Con ella todo era divertido.
Ambos nuestros corazones abrimos.

Comentarios
Publicar un comentario